Carisma = razón de ser

candilLa escuela cristiana desarrolla un servicio de utilidad pública, configurada desde la perspectiva de la fe católica, no está reservada sólo a los católicos, sino abierta a todos. Su objetivo se centra en educar a la persona, no de impartir una doctrina. Se propone desarrollar en el joven unas dimensiones profundamente humanas y cristianas.

(Cfr. FERE, La Pastoral de la Escuela Católica, n8.1, 1994).

No son buenos tiempos para la lírica. Y parece que algunos piensan que tampoco son buenos tiempos para la escuela católica. En una sociedad cada vez más laicista, todo lo que huele a Iglesia chirría. Vivimos un momento en el cual la escuela católica sufre una serie de dificultades para realizar la labor propia que le está encomendada, que no es otra que educar y evangelizar. A veces las dificultades vienen por parte de alguna Administración que se empeña en poner trabas a todo lo que suene a conciertos educativos. Pero también existen otras dificultades que surgen cuando la escuela católica se aleja de su propia originalidad y señas de identidad. No hay que olvidar que el fin evangelizador de la escuela católica se convierte en su esencia en un quehacer específicamente educativo, que tiene como seña de identidad y como peculiaridad el referente de la fe.

Muchas veces no caemos en la cuenta de que dentro del carisma propio de muchas escuelas católicas y dentro de sus proyectos educativos están los pilares que sustentan hoy lo que podríamos llamar innovación educativa, inteligencia emocional, coaching educativo o atención a la diversidad.

Personas que están en los altares como Juan Bosco, fundador de los Salesianos, o el mismo Marcelino de Champagnat, de los Maristas, fueron auténticos innovadores educativos en sus épocas. Ellos tenían como objetivo dar respuesta a los jóvenes de su tiempo, donde situaban su preocupación pastoral dentro de un proceso de humanización que busca el crecimiento integral de la persona y la construcción de la sociedad.

¿Qué es lo que nos diferencia de otras ofertas educativas? ¿Por qué las familias valoran tanto el ambiente educativo de nuestros centros? Habría que preguntarse si la escuela católica de hoy entre tanta innovación tecnológica y tanto bilingüismo no está descuidando su quehacer principal, su razón de ser: su ser pastoral.

La escuela católica y los educadores que trabajamos en ella tenemos una oportunidad de oro en el marco educativo que vivimos hoy. Porque nada hay más innovador en educación que lo que nos enseñaron en sus carismas y proyectos educativos muchos de nuestros fundadores. Recordemos que cuanto más fidelidad al mensaje evangélico y más fidelidad al carisma propio de la escuela, más verdadera y auténtica será la razón de ser de nuestra escuela católica.

@candilenelpatio
@tiemposembrar

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