Sabemos educar y escuchar

Hablar es una necesidad, escuchar es un arte (Goethe)

orejaOír y escuchar son dos actitudes distintas. Al cabo de un día oímos muchas cosas pero escuchamos muy poco. Cuando oímos no prestamos una atención profunda, mientras que cuando escuchamos existe una intencionalidad, todos nuestros sentidos están enfocados a lo que estamos recibiendo. Por eso, las personas que saben escuchar a otros, los acompañan en su viaje por la vida.

De esto saben mucho los profesores, porque saben educar pero, sobre todo, saben escuchar. Escuchar a sus alumnos para atender sus necesidades, conocer sus gustos, intereses, preocupaciones… De ahí que en este XIII Congreso de Escuelas Católicas uno de los símbolos-iconos que aparecen en el cartel sea una oreja. Una de las cosas que más necesita nuestra sociedad diversa es saber escuchar.

“Saber escuchar” para conocer de dónde venimos, para conocer nuestra historia y sentirnos orgullosos de ella y de su legado; “saber escuchar” para reconocer nuestros aciertos y errores para seguir mejorando; “saber escuchar” para evangelizar; “saber escuchar” para hacer efectiva la inclusividad; “saber escuchar” para buscar la equidad; “saber escuchar” para comprometernos con nuestros alumnos, con nuestro entorno y nuestro mundo… De todo ello se hablará largo y tendido en este Congreso “Sabemos educar”. Por eso será fundamental “saber escuchar”.

Y cuando hablo de escuchar no sólo me refiero a la escucha, también a los silencios como elementos básicos de la expresión oral. Son estos dos elementos los que nos permitirán aprender y compartir, los que nos conducirán a aprendizajes cooperativos que logran mejores relaciones humanas y aprendizajes enriquecidos. A lo largo de los tres días del congreso oiremos muchas cosas, o mejor dicho, escucharemos muchas cosas, porque sabemos del interés del público que asiste a los congresos de Escuelas Católicas, pero creo que lo más importante van a ser los silencios. Esos que nos permitirán reflexionar, incorporar a nuestras vidas los aprendizajes adquiridos.

Como el vino, que tras su fermentación alcohólica y maloláctica permanece en barrica durante un largo sueño hasta alcanzar su madurez, equilibrio y limpidez, este congreso nos recordará que las escuelas católicas ya han pasado por ese proceso. Que en el ejercicio de su libertad han podido desarrollar proyectos únicos, escuelas plurales, diversas, creativas, innovadoras… escuelas que “saben educar” y “saben escuchar”. Es momento de descorchar la botella y dejar que la sociedad se impregne de su mensaje, que conozca que la libertad de enseñanza efectiva y para todos es un valor que permite mantener estas escuelas dotadas de un proyecto educativo propio.

Por ello, permíteme unos consejos si asistes al XIII Congreso de Escuelas Católicas:

  1. Centra tu atención en el ponente que te hablará, todos y cada uno de ellos te aportarán algo. Toca reinventarse.
  2. Revisa mentalmente lo que sabes sobre el tema.
  3. Evita distracciones, no te dejes llevar por el “ruido”.
  4. Reconoce tu estado emocional. Es importante. A veces la euforia o el desánimo no nos dejan pensar con claridad.
  5. Deja de lado tus prejuicios y opiniones.

Y por último, escucha con generosidad, porque este congreso merece la pena.

@evadiazfer

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